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Cómo reducir el tamaño de una imagen sin perder calidad

Una sola foto del móvil puede pesar 5 MB o más. Así puedes reducirla entre un 80 y un 95 % y que siga viéndose bien.

Paso 1: redimensiona primero

La mayor parte del tamaño proviene de píxeles que no necesitas. Una foto de 4000 píxeles de ancho mostrada en una columna de 1200 píxeles desperdicia más del 90 % de sus datos. Escala la imagen al mayor tamaño al que se mostrará realmente, como 1920 px para un banner de ancho completo o 1200 px para una imagen de blog.

Es el mayor ahorro individual y no cuesta nada de calidad visible.

Paso 2: elige el formato correcto

Las fotos van en JPG o WebP, nunca en PNG. Una foto guardada como PNG suele pesar diez veces más. Si tienes una foto en PNG, convertirla a WebP o JPG es la mayor mejora. Reserva PNG para logotipos, capturas de pantalla y gráficos de colores planos.

Paso 3: baja un poco la calidad

La calidad 75–85 es el punto ideal para la mayoría de las imágenes: el archivo se reduce drásticamente y apenas se nota la diferencia. Por debajo de 60 empezarás a ver manchas con bloques y bordes borrosos. Compara el antes y el después con zoom al 100 %, no en una miniatura.

Paso 4: ajustarse a un límite exacto

Los formularios que exigen «menos de 200 KB» son habituales. Redimensiona a unos 1000–1200 px en el lado largo, comprime con calidad 70 y comprueba el tamaño. Si sigue siendo demasiado grande, baja a 800 px o reduce la calidad de 5 en 5.

Qué evitar

No comprimas el mismo JPG una y otra vez; cada pasada pierde un poco más. Comprime siempre a partir del original. No amplíes imágenes pequeñas para corregir el desenfoque, ya que solo las vuelve más borrosas.

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